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miércoles, 19 de agosto de 2020

La niña del mar

Zeitmar 

La niña del mar 

Chape 1ra parte


1504
Una playa de arenas blancas, en algún lugar del nuevo continente descubierto hace 13 años. Sobre una roca en  la arena está sentada una niña del lugar, ella espera y desespera. El día es soleado, las olas golpean una y otra vez las rocas. Hace 7 años los sirvientes de los grandes pájaros del mar se llevaron a sus padres y jamás regresaron. Pero hoy un temor más grande se ha apoderado de la niña ahora más que nunca necesita a sus padres. Ella va a necesitar quienes la protejan.  

cuento de mente sin cadenas
Zeitmar

Bs as 2016…
Silvia atendía en su escritorio a un cliente o un futuro cliente, el fulano se acerco solo a mirar a través de los vidrios del local. Pero eso fue más que suficiente como para  ser atrapado por una promotora de autódromo en este caso seria de ventas que lo sentaría en las cómodas sillas de un vendedor,
La vida de Silvia no era una vida fácil.
Desde los 16 años es madre soltera, muy joven  cometió un error  que  le dejo un regalo hermoso, su hija de 6 años Stefania. Esa es una  historia particular en su vida, que la moldearía para siempre.

En diciembre de 2007 ella junto con su familia, un matrimonio compuesto por su padre de 45 años y su madre de 31años.Su padre era mayor si pero aun, con 45 parecía un  adolecente, nunca un trabajo constante. Tanto era la situación que Sara la abuela paterna, les compro un departamento en un barrio del Sur del gran Bs As, mama salvo al nene de una golpiza segura. Deudas de juegos y pequeñas estafas en el pueblo donde todos se conocen, no era una buena mezcla.  Es por eso que se mudaron del interior de la provincia al AMBA, la zona periférica de la capital de Argentina.
El complejo aun estaba en construcción, había varios departamentos que aun se estaban terminando. Algo bueno de mudarse era que no los conocía nadie, era un comienzo una oportunidad única. Sin embargo los problemas familiares  no tardaron en resurgir, bajo la forma de constantes nuevas oportunidades, que su padre traía nuevamente  de forma periódica al hogar lo que motivaba, grandes discusiones.
Pero Silvia aun así disfrutaba del lugar, la nueva escuela  del barrio, era una escuela pública y le brindo un círculo social amplio, nuevas amistades de todo tipo, ella había encajado como anillo al dedo, era una chica de buen ver. Pelo castaño oscuro, ojos  verdes, delgada, algo tímida pero no tanto como para mantener la mirada abajo. Ella sabía muy bien cómo llamar la atención de los chicos.
Pero eso no duraría, cerca de su barrio había otra escuela, no cualquier escuela una escuela religiosa administradas por monjas. Bueno ¿adónde mandarían los Lison? (apellido de la familia), a estudiar a su joven hija. Pues claro a la escuela de monjas. Su madre quería encajar en la nueva sociedad, una sociedad de ciudad. Ella quería dejar detrás todo lo referente al pueblo era por eso que Silvia debía de ir a donde las clases altas mandaban a sus hijos. En vano intento una airada protesta que pronto, paso a una tímida queja, para luego quedar en el olvido y aceptación. Las nenas bien del colegio no le dieron una muy buena bienvenida. Pero poco a poco se acomodo, y empezó el tiempo a pasar, un tiempo rutinario y aburrido. Amigas, amigas no tenia, su madre tampoco la dejaba salir, salvo a los cumpleaños de sus compañeras. Fiestas que Silvia calificaba de gente falsa y aburrida. Esta situación se agravaba, se estaba haciendo intolerable. Pero todo comenzó a cambiar y fue justo en un cumpleaños aburrido que conoció a Matías el hermano de una de sus compañeras. En un par de meses; Silvia tuvo su primer novio, su primer beso, y una aprobación de  mama pues estaba encantada, la nena se había conseguido un novio de la alta sociedad. Su idea estaba dando resultado, Matías era lindo educado  y su familia tenía más de una empresa. Si hasta parecía que la novia fuera Lidia la mama de Silvia.
 Silvia descubrió con el tiempo que el sexo con Matías no era lo que esperaba, descubrió también,  que a su madre sus problemas amorosos tampoco le interesaban. Solo quería que se embarace y se asegure a Matías. A Silvia no le convencía la idea de embarazo ella tenias planes personales pero si le preocupaba que el sexo le supiera a una papa cruda. 

Pero el universo siempre provee.

Silvia solía subir a la terraza a tomar sol en bikini los sábados, pues como el barrio todavía se estaba terminando, no había mucha gente. Una tarde de sol radiante fue sorprendida por dos extraños que caminaban y hablaban fuertemente. Una pareja, unos nuevos vecinos, la mujer la saludo y entablo una conversación muy amena, el hombre permanecía alejado. Si, eran nuevos vecinos Elena Y Juan Manuel. Pronto comenzó una linda amistad, el matrimonio no tenía hijos. El tenía 35 años y ella 29 años, tenían un comercio local.
Silvia se dio cuenta que la atraía Juan Manuel, pero no le dio más interés al asunto, pero se percato que Juan Manuel solía subir a la terraza todos los viernes a tomar fotos pues su hobby era la fotografía. Así que cambio su hábito de tomar sol los sábados por los viernes, el primer viernes fue el más difícil. ¿Con que excusa se le aparecería? Sin duda se daría cuenta, ¿y si se da cuenta Elena o su madre? Las cosas con Matías solo lo sostenía su suegra en la relación. Así que Silvia  tomo coraje y subió a la terraza.
Luego de unos encuentros casuales, no tan casuales, sucedió el encuentro. El encuentro de los encuentros el de profundas miradas que termino en un beso.  Pero no cualquier beso, ese beso según su experiencia era perfecto, la estremeció y la dejo sin aliento. Entonces comenzó a experimentar un nuevo escenario de su sexualidad. Digamos que de comer papas crudas pasó a disfrutar de la cocina del más alto gourmet. De esa relación clandestina, sí se quedaría embarazada y nacería Stefania.

Para la familia Lison, todo estaba otra vez de cabeza la nena embaraza, y no de su novio, pues ella misma lo había corrido hacia unos meses. Embarazada, ¿de quién? Silvia jamás revelo el nombre de su amante. Apenas se supo del embarazo  la llevaron a la Provincia de Rosario donde la dejaron como un paquete en la casa de tía Mari. La tía Mari era una mujer de unos 60 años de estado civil soltera, ella administraba hábilmente un tambo productor de leche. Silvia conocía a la tía Mari, solo por lo que en los círculos familiares se decía de ella… nada bueno pues su peor pecado era ser soltera.
Los días pasaban y ella aprendió a comprender y a querer a Mari , Mari no era ni tonta ni machona, Mari era libre e inteligente. No era una mujer pacata y torpe, con Mari Silvia se sentía segura y libre. A Mari le confesó su experiencia y quien era el padre de su futuro hijo/a.
Mari alentó la libertad de Silvia, le regalo un libro sobre las costumbres sexuales árabes.
Silvia devoro el libro en días  le fascinó la lectura y se lleno de fantasías. Pero lo más importante de sus días con la tía Mari, fue el cambio profundo en su vida ya no dejaría que otros decidan por su vida. En diciembre del 2010 nació Estefanía, solo Mari estuvo con ellas, le avisaron con tiempo a los padres de Silvia pero les dejaron sus mejores deseos y ninguno fue a acompañarla.
Cuando Stefania tubo 2 años Silvia regreso a Bs .AS. Pero no regreso sola regreso con Mari, ambas compartían un departamento que Mari compro. Es que cuando Mari se entero que Silvia la dejaría y por ende no vería más a Stefania, no pudo dejarlas venir solas. Silvia acepto gustosa, pues ella pensaba venir a la casa de sus padres y eso la incomodaba. Además ella sentía que Mari, era más su mama que su propia madre.


Pero… ¿cómo se yo estas cosas? Bueno  soy el omnisciente, pero además me lo contó en primera persona Silvia. Pues aquí entro yo, en esta historia.
¿Quién soy yo?
Mi nombre es Andrés soy jefe de un equipo de vendedores de planes de salud, en realidad tengo 4 cuatro equipos a mi cargo. Tres de ventas y uno de promotoras. No me quejo, me va muy bien. Mi equipo de trabajo es el mejor, pero además me lo reconocen en la empresa. Con Alberto el jefe de ventas, hemos trabado un amistad, con su esposa Susana nos hemos hecho íntimos amigos es mi mejor amiga y confidente.

Septiembre Bs As 2016

lunes, 17 de agosto de 2020

𝗖𝘂𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗱

El sueño de Tito

El carnaval es una celebración que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (entre febrero y marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en cualquier época del año. Mas información en: wikipedia

Tito estaba ansioso por comenzar el baile. Hoy era la última noche de carnaval. Esta noche era especial, las luces, la música y el bullicio de la multitud era tremendo, todos aclamaban a viva voz cada una de las comparsas y murgas. Mientras esperaba su turno Tito se puso a recordar:
Hacía cuatro semanas atrás la comisión de mayores reunidos bajo el viejo farol voto a favor de la fiesta de carnaval. Fue ahí cuando conoció a Lucho y a  Naty, porque Tito, Lucho y Naty no siempre fueron amigos. Es más, Lucho no quería a Tito en absoluto. Tito tenía  mala fama en la escuela era el abusón  y golpeador del colegio, lo cual era verdad, Tito no negaba su pasado de abusón y fanfarrón. Pero eso era antes, antes de reconocer que se sentía mal   por las cargadas de los demás chicos. Era por eso que siempre andaba enojado y de mal humor, pues en la escuela se reían de él.

Por su parte Naty nunca había hablado  con  ninguno de los dos, pues como decía su mama:
—no era propio de una niña de su clase y condición.
Pero esa noche hacía cuatro semanas atrás, bajo un arbusto y en una reunión casual de tres chicos curiosos, un sueño los unió. Participarían del primer carnaval de la    historia juntos, pues compartían un secreto. Ese mismo secreto los unía, porque los chicos no podían participar de las reuniones del consejo de mayores. Pero ahí estuvieron escondidos, escucharon  cuando los mayores discutían si autorizaba o no el carnaval. El viejo Eduardo se opuso, con voz chillona y formal argumentaba:
—¡Que no era bueno para los jóvenes!, ¡que no era bueno festejar una fiesta ajena y foránea!, ¡Que no traería nada bueno para la comunidad!
Y todos los no y bla, bla que pudo y quiso utilizar. Lo repetía una y otra vez, acompañado por un coro de viejas voces que asentían y negaban de acuerdo a lo que Eduardo decía. Pero por suerte las otras voces se hicieron oír más y votaron a favor. Ahí nació la primera noche de carnaval y los pequeños curiosos fueron los primeros en enterarse. Ese era el secreto que los unía tanto así que junto con la primera noche de carnaval nació una gran amistad.
mente sincadenas
mascara de carnaval
Las cuatro semanas posteriores se reunieron en secreto en el viejo almacén abandonado, para planificar y dar riendas sueltas a su imaginación, y entre risas y juegos, ahí nació una gran amistad. Cada uno le puso lo suyo, pero todos con mucho amor, muchas ganas y de a poquito. No sin tropezón, descubrieron el camino que les iluminaba el corazón. El sueño de Tito era ser un gran bailarín. Practicaba sus pasos, saltos y volteretas y más de una vez al suelo iba a parar. Pero ahí estaban Lucho y Naty, que lo iban a ayudar. Entonces Tito decía:
—A una persona robusta como yo le cuesta levantarse rápido. —A lo que Naty y Lucho le  respondían:
—En especial si estas todo destartalado por el porrazo.
Risas de por medio la practica seguía. Lucho quería hacer el mejor disfraz de todos. Cosía, pegaba y dibujaba sin parar. Por su parte, Naty quería ser la reina del carnaval. Pero ella no había trabajado nada en su disfraz, lo mantenía en el más absoluto secreto y cuando le preguntaban, simplemente decía:
—Es una sorpresa, ya verán.
Y la sorpresa fue cuando Naty no volvió a reunirse con ellos. Ninguno sabía que le había pasado. –¿Seria su mama que no la dejaba? ¿Alguno había dicho algo que la enojo? Nadie sabía nada, hacia diez días Naty simplemente había desaparecido. Los días pasaron, y cada uno lo suyo termino. Tito grandes pasos de bailes invento, y Lucho con un disfraz espectacular se disfrazo. Así la primera noche de carnaval empezó, entre matracas y espuma. La historia de ambos soñadores se desarrollo. Pero de Naty no tuvieron noticias ninguno de los dos. –—¿Qué le haría romper su promesa? Una promesa del corazón ¿Que haría que ella faltara esa primera noche de fiesta y de color? Las noches se sucedieron y junto a calaveras, brujitas, hadas y duendes burlones. Se mezclaban, con alegría, los más extraños rostros de la comunidad. Claro que había quienes no necesitaban disfraz, pues incluso don Eduardo visito el carnaval. Si hasta quiso con una reina de comparsa bailar. Ya no se quejaba, ni del carnaval ni decía fiesta foránea. Con una nariz roja y sombreo de poplin, bailaba y se ría y no dejaba de reír.
Desde la primera noche, Lucho, Tito bailaron y desfilaron con la comparsa “Amigos Del Corazón”.

Y cada noche buscaban entre la multitud a Naty, pero ninguno la encontró. La última noche se terminaba, con el anuncio del locutor de la aparición de la comparsa “Bichitos  multicolor”. Frente al palco, el arlequín jugaba, danzaba y alrededor de su sombrero, las luciérnagas raras figuras dibujaban, como un ángel de luces de colores frente al palco la comparsa pasaba. El locutor anuncio quien era el mejor bailarín, y con una voz socarrona el nombre de Tito proclamo. Tito subió al palco de un salto, y con una reverencia y fenomenales piruetas a la muchedumbre saludo.
Ahí no más nuevamente el locutor anuncio con su imponente y socarrona voz quien era el mejor disfraz:
—El mejor disfraz,  es… El Pez Volador.
Lucho no podía con tanta emoción, subió y junto a Tito se ubico tratando de disimular. Nuevamente la voz socarrona del locutor interrumpía la comparsa “Bichitos Multicolor”. Y anunciaba la reina que en el carnaval por su belleza deslumbro. En ese instante dijo:
—Que suba al escenario la Mariposa de la comparsa “Bichitos Multicolor”.
En ese momento una hermosa mariposa con antifaz se ubico junto a Tito y Lucho, que no paraban de bailar. La reina elegida, con un guiño y una sonrisa cómplice, su identidad revelo. ¡Y qué sorpresa! Porque si ya era muy difícil que un sapo barrigón fuera elegido como el mejor bailarín y un murciélago disfrazado de Pez Volador sea el mejor disfraz, todos nos preguntábamos: ¿Cómo Naty, la oruga, se había disfrazado tan, pero ten bien, de mariposa?. Y colorín colorado, la primer comparsa de los animalitos de jardín se ha terminado.

viernes, 14 de agosto de 2020

𝗘𝗰𝗹𝗶𝗽𝘀𝗲




Continua catalina sobreviviendo a la pesadilla que comenzó un día de espesa neblina y extraño eclipse... que anunciaba la llegada del devorador de mundos



Quemando cabezas


Después de lo ocurrido en la autopista Catalina estaba con el arma en la cintura, el muchacho había agarrado un fierro mientras su novia dormía. Habían perdido la noción del tiempo, entre el desconcierto y el terror. No había señal de telefonía móvil, igual Catalina solo intentó un par de veces y luego apagó todos los aparatos, excepto uno con linterna, y los puso en su mochila. Todo seguía oscuro con una neblina con tonos de amarillo y naranja.
Catalina se dispuso a explorar un poco el lugar iluminando con uno de sus aparatos electrónicos y agarró un par de cosas que le parecían útiles.
Por un tiempo se escucharon sirenas de todo tipo, y helicópteros luego el silencio fue total.
Catalina volvió para hablar con la pareja que le había salvado la vida o al menos con uno de ellos.

—Contame que te dijeron del eclipse tus primos por favor —Dijo Catalina
—¿Qué queres que te cuente? —Preguntó el muchacho
—Lo que te dijo tu primo.
—Ah ok, dijo que no lo sabían…que fue de sorpresa.
Catalina lo miro atónita, como pensando si le jugaba una broma o algo similar.
—Mi nombre es Catalina ¿Cómo te llamás?
—José y ella es Luciana.

—Mira José no tenes porque saberlo, ni recordarlo desde la escuela, pero los eclipses de sol son predecibles hace mucho tiempo…te juro que lo que dijeron de que no lo sabían es una mentira. Catalina tomo aire y agregó, no hay eclipses de sol proyectados para este lugar por la forma de la tierra el último eclipse de sol se vio en San Juan parcialmente y en otras provincias, pero no en Buenos Aires.

—Pero eso dijo mi primo que pasaba que se ponía negro.
—Bueno algo pudo haber tapado el sol, pero claro en ese caso sí, sería un eclipse no como lo conocemos.
—¡Una nave extraterrestre! —Interrumpió José
—Bueno en ese caso obvio no lo podrían predecir —Asintió Catalina y levanto su ceja.
Luego ella agregó:
—No sé que sean esas cosas.
—Pero se mueren —Acotó José
Parece que sí, esperemos que sí. Igual no nos podemos quedar mucho acá. Tampoco me explico porque la niebla no se disipa, aunque tu hipótesis extraterrestre lo explicaría digo una nave ingresando a la atmosfera…bue como sea tenemos que irnos —Sentenció Catalina
—Pero ella está dormida no puedo cargarla y defenderla.
—No va a dormir mucho más que dos horas y para ese entonces al menos tiene que levantarse la niebla para que me oriente.
—Ah médica y exploradora —Ironizó el hombre riéndose y agregó —¿Qué más sos?
—Soy la que se va a ir de acá. —Dijo Catalina con voz grabe
—¡Uh! no te enojes flaca, es que no entiendo cómo no estás cagada en las patas, cómo sos tan fría. Le disparaste a un tipo y sos médica pero no te mosqueas.
Catalina lo miró y le dijo:
—No era un hombre, no se lo que era pero no era un hombre y si lo hubiera sido, si me atacó me defendí es todo.
—Mierda sos fría.
—Pará, queres que te cuente hasta que se despierte Luciana ¿o no?.
—Sí dale.
—No soy exploradora, de hecho detestaba acampar pero era la única forma de estar con mi mamá. Ella era botánica había estudiado con una de las mejores del país y tenía becas, viajaba por el mundo.
—A la mierda —Dijo José
—Seee, bueno lo que pasa es que cuando vas a ciertos lugares, aunque sea acá en el país las personas no son muy amigables. Lo que parece, o parecía natural y normal para algunos para otros no lo es y si salís del país menos. Mi vieja era botánica y bióloga, pero eso no la eximía de ir a zonas de conflicto armado por ejemplo en la frontera de Colombia cuando la guerrilla secuestraba porque sí. O bueno si la eximía no se tomaba el permiso.
—Perdona, pero tu vieja era una loca, no te ofendas eh a ver si me pegas un tiro.
—Ja,ja,ja no, no. Es que preguntaste de donde sabía orientarme, y porque era tan fría.  Y en verdad a veces me desoriento más en la ciudad. Cuando viajábamos no era tan malo aprendí mucho de ella y de sus estudiantes, que después fueron mis profesores. Cuando pase esto los invito a comer y les cuento alguna vieja aventura —Sonrió.
En ese momento se escucharon rasguños y quejidos. Se callaron y José le puso la mano cerca de la boca de Luciana para evitar que gritara. Estuvieron así un rato escuchando ruidos como de animales.
—Parece que se fueron. —Susurró el hombre.

Un estallido de vidrios confirmó lo contrario, los humanos mutados o lo que hayan sido entraron. Eran cinco humanos rabiosos, atacando.
El hombre agarró a su novia y la puso a resguardo, bajo unos muebles. Uno de los vampiros lo atacó y él le dio a uno con un fierro, pero eso se levantó.
Catalina roció a dos en la cabeza con pintura en aerosol (Que había recogido del depósito antes) quedaron desorientados y entonces llegó el tercero que le saltó y la empujó contra la pared. Catalina sacó su lapicera Mont Blanc y se la clavó en el orificio del oído izquierdo quedo retorciéndose. Mientras José luchaba a fierrazos con el otro que parecía fuerte y estaba por ser atacado por otro en eso Catalina le voló la cabeza. Luego abrió su mochila y sacó un desodorante en aerosol y con su encendedor improvisó un lanzallamas que uso con los rociados con pintura y con el que tenía clavada su lapicera.
imagen mente sincadenas

—Ahhhh —Gritaba el hombre mientras maldecía a lo que lo atacaba y le daba fierrazos (golpes con el hierro).

Los que estaban con la cabeza en llamas se retorcían, pero no morían aun así Catalina agarró un pedazo de vidrio grande y le cortó la cabeza a uno. Luego José terminó con los otros.
Los dos quedaron respirando agitados.
—Tu novia —Dijo Catalina entre soplando.
Luciana había permanecido debajo del mueble y había visto todo por una rendija. Se había orinado encima. José la agarró y la abrazó consolándola.
—Tenemos que irnos —Luciana comenzó con un ataque de llanto otra vez.
—O nos vamos o morimos acá. Agregó rápido Catalina
—Nos van a, nos van a ma… matar —Gritaba llorando Luciana.
José la sacudió como para que reaccione.
Luciana repetía su mantra.
—Nos van a, nos van a ma matar.
A lo que Catalina respondió.
—A mi hoy y acá no, y menos esos monstruos de cuentos.
—¡Callate Luciana! —Gritó José
—¿O qué me vas a pegar? —Le respondió su novia llorando y gimiendo.

Para ese entonces Catalina había salido por donde entraron los vampiros, ya había saldado su deuda disparando a la cabeza del atacante vampiro que peleaba con José. Tenía muchas cosas en la cabeza como para ocuparse de una idiota maricona pensó. Salió con pistola en mano.
Observo y no había nada a la vista, aunque con la niebla amarillenta de sepia poco se podía ver. Por su cabeza pasaban cosas que no merecían su análisis trataba de ser pragmática, caminó hacia una esquina y no vio nada.  Decidió que lo mejor era buscar altura. Entonces escucho que estaban atrás de ella. Hizo un medio giro y con la pierna derecha apuntó.

—¡Alto! Somos nosotros. —Grito José quien traía de la mano a Luciana.
—Ufff digan que tengo buenos reflejos —Dijo Catalina
—¿Por qué no nos esperaste? —Preguntó el hombre
—Porque no es momento de perder tiempo, si es el puto apocalipsis al menos quiero agarrar al diablo de la cola y revolearlo.
—Wowwuff de dónde sacaste esa frase.
—De mi abuela Agata ella nació en el campo y bueno tenía algunas frases de esas —Dijo Catalina mirando la esquina en diagonal, y avistando algo que parecía servirle.
Catalina cruzó las calles y la pareja la siguió.
—Sostene esto por favor. —Le dijo a Luciana dándole el maletín y agregó:
—Me imagino que trajiste tu fierro José.
—Sí traje mi fierro y me junté unos aerosoles de pintura, por tu idea
—Genial, ¿Tenés encendedor? Yo me asusté y me olvidé de tenerlo a mano para usarlos como.
—Mini lanzallamas —Interrumpió José
—Exacto, ¿tenes o no tenes? Y sabes como usarlo.
—Sí, sí.

La idea de Catalina era treparse a uno de los postes de madera que las compañías de luz jamás habían retirado, y es más hasta seguían usando como soporte. La ventaja es que esos postes tenían soportes en forma de gancho como para trepar sin necesidad de escalera.
Mirando a José le explicó lo que necesitaba.

—Bueno mira yo soy petisa para llegar al primer pinche del poste, pero como vos levantase a Lucía creo que conmigo podes hacer el esfuerzo.
—¿Qué queres hacer? —Le preguntó el hombre a Catalina, Luciana su mujer no hablaba.
—Necesito orientarme con un punto de referencia y de acá solo veo casas edificios…se que nos bajamos en el km 23 y la dirección fue en contra del río, pero necito un punto de referencia. —Explicó Catalina
—Y…te vas a trepar a un poste de madera.
—Sí excepto que quieras hacerlo vos. —Lo dijo decidida
—Dale te ayudo. —Dijo José mientras la ayudaba.

Así Catalina trepo el poste y de ahí vio la autopista que se distinguía por las luces y las llamas de los autos. Al otro lado había casas y del otro lado se veía una avenida con autos que iban y venían como si nada (aparentemente) es que la visibilidad seguía como en una foto en tonos amarillos sepia. Finalmente vio algo que la orientó era el tanque de agua de uno de los hospitales que conocía muy bien de sus épocas de estudiante estaba aproximadamente a unas 20 o 30 cuadras…que en esa situación era mucho. Pero en ese momento recordó que cerca de ahí vivía uno de sus compañeros de trabajo y que tal vez estaría a 10 o 15 cuadras. Vio unos perros que corrían o algo parecido, pensó que por suerte tenían que ir para el otro lado.

—¿Está todo bien? —Le preguntó José
—Sí, ya bajo ya sé dónde estamos.

Cuando Catalina bajó les contó lo que había visto y cual era su plan en principio. José sugirió robar un auto que había divisado a unos metros. Catalina no estuvo de acuerdo con lo propuesto al principio, pero finalmente José la convenció porque Luciana no podía moverse muy rápido porque seguía asustada. Además, entre sus argumentos José le dijo que mientras él manejaba ella podía estar atenta a todo y si era necesario demostrar sus habilidades de para disparar y defenderse. Robaron el auto sin problemas y se dirigieron a poca velocidad en la dirección que les dijo Catalina.

—¿Dónde aprendiste a disparar así?—Preguntó José
—En África —Respondió tajante Catalina
Y luego de un rato agregó.
—En verdad me enseño un jardinero del barrio, él fue quien me regaló el arma en mi cumpleaños de quince, nunca pensé que fuera realmente necesario (inspiró profundo y expiró) ni siquiera después de los viajes con mi mamá y mi hermanito.
Hasta que la epidemia de Ébola, las personas en situaciones de miseria hacen muchas cosas por desesperación en situaciones inesperadas. Cada uno hace lo que puede y no siempre es lo mejor. Pero algunos son simplemente malditos sin ser vampiros como los de esta mañana.
—Así que él te regaló eso y a tus padres no les pareció raro —Afirmó José
—Mi padre estaba muerto a esa época, mi vieja y mi abuela tiraban mejor que yo al menos cuando practicábamos —sonrió Catalina recordando situaciones.

Al llegar a la otra avenida José detuvo el auto, es que estaba llena de autos, parecían desorientados. Y parecía que ahí no había pasado nada las personas solo esperaban avanzar como en un día de niebla como otros tantos.

—Mierda y ahora ¿Qué hacemos? —Preguntó José y enseguida agregó:
—¿pero qué mierda pasa acá, no entiendo?
—Ni yo —Dijo Catalina.

Esperaron un rato y observando, vieron que todo era como un día de niebla o neblina como otros. Tocaban bocina y avanzaban algunos metros, no respetaban los semáforos de las calles que cortaban la avenida…algo típico.

—Pidamos ayuda —Murmuró Luciana.
—Sí es buena idea — Respaldó José
—Ok ¿Qué le van a decir? Que dos veces los atacaron vampiros, y que por alguna razón fue a 20 cuadras más o menos pero acá como si nada
—Sentenció Catalina y agregó:
—Cuando mucho los toman como locos o piensan en una broma de reality.
—Bueno capaz hubo un derrame de algo tóxico e imaginamos todo, yo leí que las alucinaciones colectivas son posibles con gases —Dijo Luciana

Catalina la miró y pensó si podía haber gente tan pelotuda en la vida. Luego recordó que los mecanismos de defensa a nivel psíquico actúan de diferente manera, entonces se contuvo.

—Chicos hagan lo que quieran yo me bajo acá y sigo por mi cuenta, tranquilos y suerte —Dijo Catalina.
—Es que no se —Dudó José —Fue todo muy raro, es todo muy raro.
—Tranquilo flaco, ella tal vez tenga parte de razón como sea yo necesito garantizarme comunicación y un laboratorio. La definición de vampiro no es algo diabólico o acaso los mosquitos parecen invocar al diablo. —Dijo Catalina con tono risueño

Enseguida los tres bajaron del auto.
José extendió la mano y le dio un tarro de pintura en aerosol.
—Por las dudas. —Dijo
—Para quemar cabezas, muchas gracias —Asintió Catalina

Se despidieron y Catalina siguió caminando sola; aunque ahora dudaba si ir a la casa de su compañero de trabajo o al hospital en busca de un laboratorio para ver la muestra de tejido de su lapicera.
Catalina caminó en la niebla a un destino incierto…

miércoles, 12 de agosto de 2020

Quien siempre te espera


Un ritual de vida




Viernes 13 de marzo 2020 un soleado y  caluroso día, sobre Buenos Aires.

—Hola me sostenes un momento esto por favor y me cuidas el lugar.
Como con una frase tan simple se empieza a rodar toda una seria de sucesos que según las decisiones que tomemos será para nuestra felicidad o nuestra desgracia.
A Germán le está pasando  en este instante. Laura su vecina de años le pide asistencia con una maceta que contiene un cactus. Laura es unos mujer de unos 30 y pico de años, muy bien llevados, hay que conocerla para saber su edad .Pues sino claramente parecería no haber llegado ni a 30 años. Es profesora de gimnasia, pelo rubio ojos marrones claros, algunas arrugas imperceptibles. Germán la tiene muy bien estudiada, la ha visto pasar y se han saludado más de una vez, son vecinos pero jamás cruzaron más de tres o cuatro palabras.

Germán es de pelo negro piel castaña de contextura media. Germán es analista de sistemas. Tiene  45 años, bien llevados hace gimnasia en su hogar además corre 8 kilómetros día por medio. Es un tipo de hombre solitario metido en su trabajo, vive solo. No es el tipo de hombre que disfrute de su soltería, no va a bares ni a lugares sociales. Por alguna razón que él ha dejado de investigar aun no se caso y parece que ese  tren ya pasó. Su experiencia con el sexo opuesto no ha sido traumática pero no ha tenido suerte. Se siente solo y sin propósitos ni objetivos a Germán le cuesta mucho entablar relaciones interpersonales.
“Si claro, si” —dice Germán y toma la maceta mientras Laura se aleja unos metros hasta el fondo del mercado.
Ella tarda un momento así que Germán sede su Lugar en la fila, hasta que Laura aparece con otros paquetes en sus manos.
—Gracias, me olvido siempre algo ¿Cómo andas? Ayer no te vi pasar corriendo.
“No es que hice otra ruta sino me aburro y vos ¿Cómo andas?”
—Bien haciendo cambios profundos en mi vida, pero mejor que nunca.
—Te toca. —German la miraba en silencio.
—Te toca a vos la caja.
“Señor por favor avance. —dijo la cajera con voz fuerte.
“ haa si, si yo ,si .—Germán avanzo ,fue y pago su compra en la primer caja. En la segunda pago Laura así que salieron casi juntos del mercado.
—Te llevo.—dijo Laura desde la ventanilla del auto. Germán siguió caminando sin acusar recibo.
— ¡Germán! —Grito Laura.
“Si, decime”
—subí que te llevo.
“ Nooo estoy cerca” —Pero aunque sin saber muy bien porque intentaba negarse a subir al auto de Laura. Fue inútil Laura paro el auto e insistió.
Germán se resistía a subir sin una razón clara, él quería subir, siempre le había atraído Laura pero jamás  intento nada. El era así, por eso estaba solo.
El camino de 5 cuadras que era la distancia que separaba el mercado del barrio. Se les paso hablando del hermoso día que hacía y lo complicado que era el transito últimamente. Laura estaciono el auto en la puerta  de la casa de Germán ambos bajaron, Laura abrió el baúl para que Germán retirara sus cosas. Germán tomo sus cosas y se retiraba  agradeciendo la amabilidad de Laura. Laura lo saludo y por un instante quedo en silencio en el auto, como si mirara el volante. Toco dos veces la bocina para llamar la atención de Germán y bajo del auto, camino rápido unos pasos que era donde estaba Germán con la llave de su casa en las manos y con una sonrisa pregunto:
— ¿Tenes planes para hoy?
“¿Eh, eh? Si, no, no, no tengo, es que. —Laura entonces le respondió
—Bue,  ya tenes un plan. Te invito a la Azotea bar, a las 22hs te paso a buscar. —Dio un pequeño trote se subió a su auto y se fue. Germán abrió su puerta intentando no demostrar demasiada alegría, cerró la puerta y con un gesto de puño cerrado dirigido al techo dio un fuerte ¡Siiii!. Estaba realmente sorprendido y a la vez feliz.

Pensó; pero Laura estaba casada, o al menos convivía con alguien. Igual ya es tarde averiguare esta noche y ya veré.
A las 23 hs llegaron a Azotea Bar y  después de un momento; desaprecio el ruido las voces, la música, el bullicio y las personas. Parecía  que quedaron ellos dos solos.
Lo importante era que Germán comprobó que Laura estaba sola, se había separado.
 Ambos comenzaron el ritual amoroso, de una manera mágica. Hacían las compras juntos y casi estaban todo el día juntos. Salvo instantes en que Germán se iba a ver a algún cliente o Laura se iba a dar clases al club. El martes a la noche compartieron la cena y luego miraron unos minutos de tv , en la tv no paraban de hablar de la nueva enfermedad que nació en China. Hicieron planes para el viernes ese viernes…

Pero el jueves se anuncio una cuarentena sanitaria estricta, porque la pandemia había llegado.
Así pasaban el tiempo ambos, extrañándose a rabiar .Y solo separadados por 200mts y el sentido de deber cívico o miedo de Germán…
Pasaron los primeros 30 días, los 60 días donde solo se veían al ir a hacer las compras.
Pero pronto comenzaron a usar el servicio de entregas del mercado. Así que también esos encuentros eran escasos… 

Laura llamo a Germán pidiéndole que pasaran la cuarentena juntos. Pero Germán se negó muy cortésmente:
“No corazón tenemos que cuidarnos, esto es grave, cuando termine esto vamos a recupera nuestro tiempo”
A Laura le supo a poco la explicación pero no le quedaba más remedio. Ya había intentado de todo. Eso la puso meditativa, nostálgica y meditativa.
El timbre de la puerta sonó, y Germán atendió pero no abrió la puerta, era el chico del súper, quien le traía su encargo. Germán le pidió que lo deje ahí sobre el suelo. El chico hizo lo que le pidió Germán y se fue. Germán se puso el cubrebocas y entro el pedido. A la hora de almorzar prendió la Tv y como todos los días puso el noticiero. La noticias solo hablaban de la pandemia de los muertos, de que debían de cuidarse.
—Es importante quedarse en casa. —decía la periodista mientras repetía la cifra de contagiados.  Germán comió un sándwich, sus hábitos  alimenticios no eran buenos últimamente. Era raro el día que cocinaba casi tanto como el día que hacía ejercicios. Su rutina se había limitado a levantarse tarde, lo más temprano era a las 11hs. Revisaba su email, se serbia un café y prendía la Tv:
—En el día de hoy las cifras de contagiados en EE.UU ascienden a”…”, en Brasil ya superan los “…”. Quédate en casa mantené la distancia social. —Era todos los días las mismas frases a veces más a veces menos. Pero Germán las oía casi religiosamente, acompañado de la misma rutina que todo combinado era un ritual. Solo las largas charlas telefónicas con Laura le arrancaban una sonrisa y alguna carcajada. Pero siempre se terminaba con la insistencia de Laura para que se juntasen a pasar el aislamiento.
Pero Germano no estaba dispuesto a enfermarse justo ahora que su vida había cobrado algún sentido o enfermar a Laura. Así que Germán cumplía estrictamente el aislamiento, se aferraba al término de esta pesadilla para recuperar el tiempo perdido con Laura.

Germán junto las cosas de la mesa y se cambio para realizar algo que se había propuesto el día anterior, una limpieza total y profunda. Había escuchado en la Tv, lo importante de desinfectar los lugares para impedir la proliferación del virus. Por lo tanto tomo un balde lo lleno hasta la mitad de agua y luego vertió parte de los productos de limpieza que el muchacho del mercado le había traído. Era una ardua tarea la que se propuso, pero con la compañía de la voz del periodista del noticiero. Empezó a limpiar y repasar cada mueble y rincón. Una hs después se sintió algo cansado y decidió prepararse un té para tomarse un descanso. El teléfono sonó  era Laura:
— ¿Qué haces?
“Estoy por tomar un té, estoy limpiando, desinfectando, tomando recaudos…
—Recaudos de ¿Qué?
“Por la pandemia, hay que desinfectar y cuidarse” — por un instante hubo silencio, Laura no respondió, pero cuando lo hizo dijo:
—Yo soy muy buena en eso la limpieza, puedo ir y darte una mano, o dos y también todo mi cuerpo, podemos aislarnos juntos. —esta vez el silencio fue de Germán.
—Estas ahí , Germán, Germán..
 “Si, si estoy acá, tu propuesta es tentadora, pe…
—Dale entonces estoy ahí en un santiamén, me visto para que me desvistas, y ahí voy.
“Para, para Lau , no , no mejor no Lau.. Nos tenemos que cuidar esto es serio. Yo no quiero que te pase algo por mi culpa o que yo me enferme justo ahora que te encontré.
—Primero eso que me encontraste, si alguien encontró a alguien fui yo. Dale, nadie se va a dar cuenta que dos vecinos se unen en una casa, no hay nadie en la calle, me siento sola.
“Mira tengo una mejor propuesta dame una, solo te pido una semana y vivimos juntos. ¿Dale?.
—Hay Germán ya pasaron 3 meses de lo que será unos 30 días, yo no estoy hecha para estar sola, te necesito. —Silencio…
—Solo una semana porque si no me voy a casa de mi hermana.
“Pero tu hermana tiene hijos vas a exponer a tus sobrinos vos…sa..
—Mi hermana es medica Germán ella me pidió que fuera no seas tan paranoico, te espero una semana, una.
Laura cortó la comunicación.
 Germán tomaba el té, sentado en el comedor. Casi vomita lo que tomaba pues empezó a toser. Se limpio el pecho y la falda con el repasador y sintió que le faltaba el aire. Se levanto para intentar abrir las ventanas y poder asirse de una bocanada de aire. Pero sobre se levanto sintió como todo le daba vuelta agarro el celular y marco la emergencia, luego todo se oscureció.
Poco a poco recupero el conocimiento y vio sentado a un medico en el sillón de su casa.
Doctor hola, ya estoy mejor.”
—Tranquilo Germán..Ya están aquí. —Se escucho un golpe fuerte, y se acercaron dos personas, Germán se desvaneció otra vez.