Uso cookies para darte un mejor servicio.
Mi sitio web utiliza cookies para mejorar tu experiencia. Acepto ....

lunes, 17 de agosto de 2020

𝗖𝘂𝗲𝗻𝘁𝗼 𝗱𝗲 𝗮𝗺𝗶𝘀𝘁𝗮𝗱

El sueño de Tito

El carnaval es una celebración que tiene lugar inmediatamente antes de la cuaresma cristiana, con fecha variable (entre febrero y marzo según el año), y que combina algunos elementos como disfraces, desfiles, y fiestas en la calle. Por extensión se llaman así algunas fiestas similares en cualquier época del año. Mas información en: wikipedia

Tito estaba ansioso por comenzar el baile. Hoy era la última noche de carnaval. Esta noche era especial, las luces, la música y el bullicio de la multitud era tremendo, todos aclamaban a viva voz cada una de las comparsas y murgas. Mientras esperaba su turno Tito se puso a recordar:
Hacía cuatro semanas atrás la comisión de mayores reunidos bajo el viejo farol voto a favor de la fiesta de carnaval. Fue ahí cuando conoció a Lucho y a  Naty, porque Tito, Lucho y Naty no siempre fueron amigos. Es más, Lucho no quería a Tito en absoluto. Tito tenía  mala fama en la escuela era el abusón  y golpeador del colegio, lo cual era verdad, Tito no negaba su pasado de abusón y fanfarrón. Pero eso era antes, antes de reconocer que se sentía mal   por las cargadas de los demás chicos. Era por eso que siempre andaba enojado y de mal humor, pues en la escuela se reían de él.

Por su parte Naty nunca había hablado  con  ninguno de los dos, pues como decía su mama:
—no era propio de una niña de su clase y condición.
Pero esa noche hacía cuatro semanas atrás, bajo un arbusto y en una reunión casual de tres chicos curiosos, un sueño los unió. Participarían del primer carnaval de la    historia juntos, pues compartían un secreto. Ese mismo secreto los unía, porque los chicos no podían participar de las reuniones del consejo de mayores. Pero ahí estuvieron escondidos, escucharon  cuando los mayores discutían si autorizaba o no el carnaval. El viejo Eduardo se opuso, con voz chillona y formal argumentaba:
—¡Que no era bueno para los jóvenes!, ¡que no era bueno festejar una fiesta ajena y foránea!, ¡Que no traería nada bueno para la comunidad!
Y todos los no y bla, bla que pudo y quiso utilizar. Lo repetía una y otra vez, acompañado por un coro de viejas voces que asentían y negaban de acuerdo a lo que Eduardo decía. Pero por suerte las otras voces se hicieron oír más y votaron a favor. Ahí nació la primera noche de carnaval y los pequeños curiosos fueron los primeros en enterarse. Ese era el secreto que los unía tanto así que junto con la primera noche de carnaval nació una gran amistad.
mente sincadenas
mascara de carnaval
Las cuatro semanas posteriores se reunieron en secreto en el viejo almacén abandonado, para planificar y dar riendas sueltas a su imaginación, y entre risas y juegos, ahí nació una gran amistad. Cada uno le puso lo suyo, pero todos con mucho amor, muchas ganas y de a poquito. No sin tropezón, descubrieron el camino que les iluminaba el corazón. El sueño de Tito era ser un gran bailarín. Practicaba sus pasos, saltos y volteretas y más de una vez al suelo iba a parar. Pero ahí estaban Lucho y Naty, que lo iban a ayudar. Entonces Tito decía:
—A una persona robusta como yo le cuesta levantarse rápido. —A lo que Naty y Lucho le  respondían:
—En especial si estas todo destartalado por el porrazo.
Risas de por medio la practica seguía. Lucho quería hacer el mejor disfraz de todos. Cosía, pegaba y dibujaba sin parar. Por su parte, Naty quería ser la reina del carnaval. Pero ella no había trabajado nada en su disfraz, lo mantenía en el más absoluto secreto y cuando le preguntaban, simplemente decía:
—Es una sorpresa, ya verán.
Y la sorpresa fue cuando Naty no volvió a reunirse con ellos. Ninguno sabía que le había pasado. –¿Seria su mama que no la dejaba? ¿Alguno había dicho algo que la enojo? Nadie sabía nada, hacia diez días Naty simplemente había desaparecido. Los días pasaron, y cada uno lo suyo termino. Tito grandes pasos de bailes invento, y Lucho con un disfraz espectacular se disfrazo. Así la primera noche de carnaval empezó, entre matracas y espuma. La historia de ambos soñadores se desarrollo. Pero de Naty no tuvieron noticias ninguno de los dos. –—¿Qué le haría romper su promesa? Una promesa del corazón ¿Que haría que ella faltara esa primera noche de fiesta y de color? Las noches se sucedieron y junto a calaveras, brujitas, hadas y duendes burlones. Se mezclaban, con alegría, los más extraños rostros de la comunidad. Claro que había quienes no necesitaban disfraz, pues incluso don Eduardo visito el carnaval. Si hasta quiso con una reina de comparsa bailar. Ya no se quejaba, ni del carnaval ni decía fiesta foránea. Con una nariz roja y sombreo de poplin, bailaba y se ría y no dejaba de reír.
Desde la primera noche, Lucho, Tito bailaron y desfilaron con la comparsa “Amigos Del Corazón”.

Y cada noche buscaban entre la multitud a Naty, pero ninguno la encontró. La última noche se terminaba, con el anuncio del locutor de la aparición de la comparsa “Bichitos  multicolor”. Frente al palco, el arlequín jugaba, danzaba y alrededor de su sombrero, las luciérnagas raras figuras dibujaban, como un ángel de luces de colores frente al palco la comparsa pasaba. El locutor anuncio quien era el mejor bailarín, y con una voz socarrona el nombre de Tito proclamo. Tito subió al palco de un salto, y con una reverencia y fenomenales piruetas a la muchedumbre saludo.
Ahí no más nuevamente el locutor anuncio con su imponente y socarrona voz quien era el mejor disfraz:
—El mejor disfraz,  es… El Pez Volador.
Lucho no podía con tanta emoción, subió y junto a Tito se ubico tratando de disimular. Nuevamente la voz socarrona del locutor interrumpía la comparsa “Bichitos Multicolor”. Y anunciaba la reina que en el carnaval por su belleza deslumbro. En ese instante dijo:
—Que suba al escenario la Mariposa de la comparsa “Bichitos Multicolor”.
En ese momento una hermosa mariposa con antifaz se ubico junto a Tito y Lucho, que no paraban de bailar. La reina elegida, con un guiño y una sonrisa cómplice, su identidad revelo. ¡Y qué sorpresa! Porque si ya era muy difícil que un sapo barrigón fuera elegido como el mejor bailarín y un murciélago disfrazado de Pez Volador sea el mejor disfraz, todos nos preguntábamos: ¿Cómo Naty, la oruga, se había disfrazado tan, pero ten bien, de mariposa?. Y colorín colorado, la primer comparsa de los animalitos de jardín se ha terminado.

viernes, 14 de agosto de 2020

𝗘𝗰𝗹𝗶𝗽𝘀𝗲




Continua catalina sobreviviendo a la pesadilla que comenzó un día de espesa neblina y extraño eclipse... que anunciaba la llegada del devorador de mundos



Quemando cabezas


Después de lo ocurrido en la autopista Catalina estaba con el arma en la cintura, el muchacho había agarrado un fierro mientras su novia dormía. Habían perdido la noción del tiempo, entre el desconcierto y el terror. No había señal de telefonía móvil, igual Catalina solo intentó un par de veces y luego apagó todos los aparatos, excepto uno con linterna, y los puso en su mochila. Todo seguía oscuro con una neblina con tonos de amarillo y naranja.
Catalina se dispuso a explorar un poco el lugar iluminando con uno de sus aparatos electrónicos y agarró un par de cosas que le parecían útiles.
Por un tiempo se escucharon sirenas de todo tipo, y helicópteros luego el silencio fue total.
Catalina volvió para hablar con la pareja que le había salvado la vida o al menos con uno de ellos.

—Contame que te dijeron del eclipse tus primos por favor —Dijo Catalina
—¿Qué queres que te cuente? —Preguntó el muchacho
—Lo que te dijo tu primo.
—Ah ok, dijo que no lo sabían…que fue de sorpresa.
Catalina lo miro atónita, como pensando si le jugaba una broma o algo similar.
—Mi nombre es Catalina ¿Cómo te llamás?
—José y ella es Luciana.

—Mira José no tenes porque saberlo, ni recordarlo desde la escuela, pero los eclipses de sol son predecibles hace mucho tiempo…te juro que lo que dijeron de que no lo sabían es una mentira. Catalina tomo aire y agregó, no hay eclipses de sol proyectados para este lugar por la forma de la tierra el último eclipse de sol se vio en San Juan parcialmente y en otras provincias, pero no en Buenos Aires.

—Pero eso dijo mi primo que pasaba que se ponía negro.
—Bueno algo pudo haber tapado el sol, pero claro en ese caso sí, sería un eclipse no como lo conocemos.
—¡Una nave extraterrestre! —Interrumpió José
—Bueno en ese caso obvio no lo podrían predecir —Asintió Catalina y levanto su ceja.
Luego ella agregó:
—No sé que sean esas cosas.
—Pero se mueren —Acotó José
Parece que sí, esperemos que sí. Igual no nos podemos quedar mucho acá. Tampoco me explico porque la niebla no se disipa, aunque tu hipótesis extraterrestre lo explicaría digo una nave ingresando a la atmosfera…bue como sea tenemos que irnos —Sentenció Catalina
—Pero ella está dormida no puedo cargarla y defenderla.
—No va a dormir mucho más que dos horas y para ese entonces al menos tiene que levantarse la niebla para que me oriente.
—Ah médica y exploradora —Ironizó el hombre riéndose y agregó —¿Qué más sos?
—Soy la que se va a ir de acá. —Dijo Catalina con voz grabe
—¡Uh! no te enojes flaca, es que no entiendo cómo no estás cagada en las patas, cómo sos tan fría. Le disparaste a un tipo y sos médica pero no te mosqueas.
Catalina lo miró y le dijo:
—No era un hombre, no se lo que era pero no era un hombre y si lo hubiera sido, si me atacó me defendí es todo.
—Mierda sos fría.
—Pará, queres que te cuente hasta que se despierte Luciana ¿o no?.
—Sí dale.
—No soy exploradora, de hecho detestaba acampar pero era la única forma de estar con mi mamá. Ella era botánica había estudiado con una de las mejores del país y tenía becas, viajaba por el mundo.
—A la mierda —Dijo José
—Seee, bueno lo que pasa es que cuando vas a ciertos lugares, aunque sea acá en el país las personas no son muy amigables. Lo que parece, o parecía natural y normal para algunos para otros no lo es y si salís del país menos. Mi vieja era botánica y bióloga, pero eso no la eximía de ir a zonas de conflicto armado por ejemplo en la frontera de Colombia cuando la guerrilla secuestraba porque sí. O bueno si la eximía no se tomaba el permiso.
—Perdona, pero tu vieja era una loca, no te ofendas eh a ver si me pegas un tiro.
—Ja,ja,ja no, no. Es que preguntaste de donde sabía orientarme, y porque era tan fría.  Y en verdad a veces me desoriento más en la ciudad. Cuando viajábamos no era tan malo aprendí mucho de ella y de sus estudiantes, que después fueron mis profesores. Cuando pase esto los invito a comer y les cuento alguna vieja aventura —Sonrió.
En ese momento se escucharon rasguños y quejidos. Se callaron y José le puso la mano cerca de la boca de Luciana para evitar que gritara. Estuvieron así un rato escuchando ruidos como de animales.
—Parece que se fueron. —Susurró el hombre.

Un estallido de vidrios confirmó lo contrario, los humanos mutados o lo que hayan sido entraron. Eran cinco humanos rabiosos, atacando.
El hombre agarró a su novia y la puso a resguardo, bajo unos muebles. Uno de los vampiros lo atacó y él le dio a uno con un fierro, pero eso se levantó.
Catalina roció a dos en la cabeza con pintura en aerosol (Que había recogido del depósito antes) quedaron desorientados y entonces llegó el tercero que le saltó y la empujó contra la pared. Catalina sacó su lapicera Mont Blanc y se la clavó en el orificio del oído izquierdo quedo retorciéndose. Mientras José luchaba a fierrazos con el otro que parecía fuerte y estaba por ser atacado por otro en eso Catalina le voló la cabeza. Luego abrió su mochila y sacó un desodorante en aerosol y con su encendedor improvisó un lanzallamas que uso con los rociados con pintura y con el que tenía clavada su lapicera.
imagen mente sincadenas

—Ahhhh —Gritaba el hombre mientras maldecía a lo que lo atacaba y le daba fierrazos (golpes con el hierro).

Los que estaban con la cabeza en llamas se retorcían, pero no morían aun así Catalina agarró un pedazo de vidrio grande y le cortó la cabeza a uno. Luego José terminó con los otros.
Los dos quedaron respirando agitados.
—Tu novia —Dijo Catalina entre soplando.
Luciana había permanecido debajo del mueble y había visto todo por una rendija. Se había orinado encima. José la agarró y la abrazó consolándola.
—Tenemos que irnos —Luciana comenzó con un ataque de llanto otra vez.
—O nos vamos o morimos acá. Agregó rápido Catalina
—Nos van a, nos van a ma… matar —Gritaba llorando Luciana.
José la sacudió como para que reaccione.
Luciana repetía su mantra.
—Nos van a, nos van a ma matar.
A lo que Catalina respondió.
—A mi hoy y acá no, y menos esos monstruos de cuentos.
—¡Callate Luciana! —Gritó José
—¿O qué me vas a pegar? —Le respondió su novia llorando y gimiendo.

Para ese entonces Catalina había salido por donde entraron los vampiros, ya había saldado su deuda disparando a la cabeza del atacante vampiro que peleaba con José. Tenía muchas cosas en la cabeza como para ocuparse de una idiota maricona pensó. Salió con pistola en mano.
Observo y no había nada a la vista, aunque con la niebla amarillenta de sepia poco se podía ver. Por su cabeza pasaban cosas que no merecían su análisis trataba de ser pragmática, caminó hacia una esquina y no vio nada.  Decidió que lo mejor era buscar altura. Entonces escucho que estaban atrás de ella. Hizo un medio giro y con la pierna derecha apuntó.

—¡Alto! Somos nosotros. —Grito José quien traía de la mano a Luciana.
—Ufff digan que tengo buenos reflejos —Dijo Catalina
—¿Por qué no nos esperaste? —Preguntó el hombre
—Porque no es momento de perder tiempo, si es el puto apocalipsis al menos quiero agarrar al diablo de la cola y revolearlo.
—Wowwuff de dónde sacaste esa frase.
—De mi abuela Agata ella nació en el campo y bueno tenía algunas frases de esas —Dijo Catalina mirando la esquina en diagonal, y avistando algo que parecía servirle.
Catalina cruzó las calles y la pareja la siguió.
—Sostene esto por favor. —Le dijo a Luciana dándole el maletín y agregó:
—Me imagino que trajiste tu fierro José.
—Sí traje mi fierro y me junté unos aerosoles de pintura, por tu idea
—Genial, ¿Tenés encendedor? Yo me asusté y me olvidé de tenerlo a mano para usarlos como.
—Mini lanzallamas —Interrumpió José
—Exacto, ¿tenes o no tenes? Y sabes como usarlo.
—Sí, sí.

La idea de Catalina era treparse a uno de los postes de madera que las compañías de luz jamás habían retirado, y es más hasta seguían usando como soporte. La ventaja es que esos postes tenían soportes en forma de gancho como para trepar sin necesidad de escalera.
Mirando a José le explicó lo que necesitaba.

—Bueno mira yo soy petisa para llegar al primer pinche del poste, pero como vos levantase a Lucía creo que conmigo podes hacer el esfuerzo.
—¿Qué queres hacer? —Le preguntó el hombre a Catalina, Luciana su mujer no hablaba.
—Necesito orientarme con un punto de referencia y de acá solo veo casas edificios…se que nos bajamos en el km 23 y la dirección fue en contra del río, pero necito un punto de referencia. —Explicó Catalina
—Y…te vas a trepar a un poste de madera.
—Sí excepto que quieras hacerlo vos. —Lo dijo decidida
—Dale te ayudo. —Dijo José mientras la ayudaba.

Así Catalina trepo el poste y de ahí vio la autopista que se distinguía por las luces y las llamas de los autos. Al otro lado había casas y del otro lado se veía una avenida con autos que iban y venían como si nada (aparentemente) es que la visibilidad seguía como en una foto en tonos amarillos sepia. Finalmente vio algo que la orientó era el tanque de agua de uno de los hospitales que conocía muy bien de sus épocas de estudiante estaba aproximadamente a unas 20 o 30 cuadras…que en esa situación era mucho. Pero en ese momento recordó que cerca de ahí vivía uno de sus compañeros de trabajo y que tal vez estaría a 10 o 15 cuadras. Vio unos perros que corrían o algo parecido, pensó que por suerte tenían que ir para el otro lado.

—¿Está todo bien? —Le preguntó José
—Sí, ya bajo ya sé dónde estamos.

Cuando Catalina bajó les contó lo que había visto y cual era su plan en principio. José sugirió robar un auto que había divisado a unos metros. Catalina no estuvo de acuerdo con lo propuesto al principio, pero finalmente José la convenció porque Luciana no podía moverse muy rápido porque seguía asustada. Además, entre sus argumentos José le dijo que mientras él manejaba ella podía estar atenta a todo y si era necesario demostrar sus habilidades de para disparar y defenderse. Robaron el auto sin problemas y se dirigieron a poca velocidad en la dirección que les dijo Catalina.

—¿Dónde aprendiste a disparar así?—Preguntó José
—En África —Respondió tajante Catalina
Y luego de un rato agregó.
—En verdad me enseño un jardinero del barrio, él fue quien me regaló el arma en mi cumpleaños de quince, nunca pensé que fuera realmente necesario (inspiró profundo y expiró) ni siquiera después de los viajes con mi mamá y mi hermanito.
Hasta que la epidemia de Ébola, las personas en situaciones de miseria hacen muchas cosas por desesperación en situaciones inesperadas. Cada uno hace lo que puede y no siempre es lo mejor. Pero algunos son simplemente malditos sin ser vampiros como los de esta mañana.
—Así que él te regaló eso y a tus padres no les pareció raro —Afirmó José
—Mi padre estaba muerto a esa época, mi vieja y mi abuela tiraban mejor que yo al menos cuando practicábamos —sonrió Catalina recordando situaciones.

Al llegar a la otra avenida José detuvo el auto, es que estaba llena de autos, parecían desorientados. Y parecía que ahí no había pasado nada las personas solo esperaban avanzar como en un día de niebla como otros tantos.

—Mierda y ahora ¿Qué hacemos? —Preguntó José y enseguida agregó:
—¿pero qué mierda pasa acá, no entiendo?
—Ni yo —Dijo Catalina.

Esperaron un rato y observando, vieron que todo era como un día de niebla o neblina como otros. Tocaban bocina y avanzaban algunos metros, no respetaban los semáforos de las calles que cortaban la avenida…algo típico.

—Pidamos ayuda —Murmuró Luciana.
—Sí es buena idea — Respaldó José
—Ok ¿Qué le van a decir? Que dos veces los atacaron vampiros, y que por alguna razón fue a 20 cuadras más o menos pero acá como si nada
—Sentenció Catalina y agregó:
—Cuando mucho los toman como locos o piensan en una broma de reality.
—Bueno capaz hubo un derrame de algo tóxico e imaginamos todo, yo leí que las alucinaciones colectivas son posibles con gases —Dijo Luciana

Catalina la miró y pensó si podía haber gente tan pelotuda en la vida. Luego recordó que los mecanismos de defensa a nivel psíquico actúan de diferente manera, entonces se contuvo.

—Chicos hagan lo que quieran yo me bajo acá y sigo por mi cuenta, tranquilos y suerte —Dijo Catalina.
—Es que no se —Dudó José —Fue todo muy raro, es todo muy raro.
—Tranquilo flaco, ella tal vez tenga parte de razón como sea yo necesito garantizarme comunicación y un laboratorio. La definición de vampiro no es algo diabólico o acaso los mosquitos parecen invocar al diablo. —Dijo Catalina con tono risueño

Enseguida los tres bajaron del auto.
José extendió la mano y le dio un tarro de pintura en aerosol.
—Por las dudas. —Dijo
—Para quemar cabezas, muchas gracias —Asintió Catalina

Se despidieron y Catalina siguió caminando sola; aunque ahora dudaba si ir a la casa de su compañero de trabajo o al hospital en busca de un laboratorio para ver la muestra de tejido de su lapicera.
Catalina caminó en la niebla a un destino incierto…

miércoles, 12 de agosto de 2020

Quien siempre te espera


Un ritual de vida




Viernes 13 de marzo 2020 un soleado y  caluroso día, sobre Buenos Aires.

—Hola me sostenes un momento esto por favor y me cuidas el lugar.
Como con una frase tan simple se empieza a rodar toda una seria de sucesos que según las decisiones que tomemos será para nuestra felicidad o nuestra desgracia.
A Germán le está pasando  en este instante. Laura su vecina de años le pide asistencia con una maceta que contiene un cactus. Laura es unos mujer de unos 30 y pico de años, muy bien llevados, hay que conocerla para saber su edad .Pues sino claramente parecería no haber llegado ni a 30 años. Es profesora de gimnasia, pelo rubio ojos marrones claros, algunas arrugas imperceptibles. Germán la tiene muy bien estudiada, la ha visto pasar y se han saludado más de una vez, son vecinos pero jamás cruzaron más de tres o cuatro palabras.

Germán es de pelo negro piel castaña de contextura media. Germán es analista de sistemas. Tiene  45 años, bien llevados hace gimnasia en su hogar además corre 8 kilómetros día por medio. Es un tipo de hombre solitario metido en su trabajo, vive solo. No es el tipo de hombre que disfrute de su soltería, no va a bares ni a lugares sociales. Por alguna razón que él ha dejado de investigar aun no se caso y parece que ese  tren ya pasó. Su experiencia con el sexo opuesto no ha sido traumática pero no ha tenido suerte. Se siente solo y sin propósitos ni objetivos a Germán le cuesta mucho entablar relaciones interpersonales.
“Si claro, si” —dice Germán y toma la maceta mientras Laura se aleja unos metros hasta el fondo del mercado.
Ella tarda un momento así que Germán sede su Lugar en la fila, hasta que Laura aparece con otros paquetes en sus manos.
—Gracias, me olvido siempre algo ¿Cómo andas? Ayer no te vi pasar corriendo.
“No es que hice otra ruta sino me aburro y vos ¿Cómo andas?”
—Bien haciendo cambios profundos en mi vida, pero mejor que nunca.
—Te toca. —German la miraba en silencio.
—Te toca a vos la caja.
“Señor por favor avance. —dijo la cajera con voz fuerte.
“ haa si, si yo ,si .—Germán avanzo ,fue y pago su compra en la primer caja. En la segunda pago Laura así que salieron casi juntos del mercado.
—Te llevo.—dijo Laura desde la ventanilla del auto. Germán siguió caminando sin acusar recibo.
— ¡Germán! —Grito Laura.
“Si, decime”
—subí que te llevo.
“ Nooo estoy cerca” —Pero aunque sin saber muy bien porque intentaba negarse a subir al auto de Laura. Fue inútil Laura paro el auto e insistió.
Germán se resistía a subir sin una razón clara, él quería subir, siempre le había atraído Laura pero jamás  intento nada. El era así, por eso estaba solo.
El camino de 5 cuadras que era la distancia que separaba el mercado del barrio. Se les paso hablando del hermoso día que hacía y lo complicado que era el transito últimamente. Laura estaciono el auto en la puerta  de la casa de Germán ambos bajaron, Laura abrió el baúl para que Germán retirara sus cosas. Germán tomo sus cosas y se retiraba  agradeciendo la amabilidad de Laura. Laura lo saludo y por un instante quedo en silencio en el auto, como si mirara el volante. Toco dos veces la bocina para llamar la atención de Germán y bajo del auto, camino rápido unos pasos que era donde estaba Germán con la llave de su casa en las manos y con una sonrisa pregunto:
— ¿Tenes planes para hoy?
“¿Eh, eh? Si, no, no, no tengo, es que. —Laura entonces le respondió
—Bue,  ya tenes un plan. Te invito a la Azotea bar, a las 22hs te paso a buscar. —Dio un pequeño trote se subió a su auto y se fue. Germán abrió su puerta intentando no demostrar demasiada alegría, cerró la puerta y con un gesto de puño cerrado dirigido al techo dio un fuerte ¡Siiii!. Estaba realmente sorprendido y a la vez feliz.

Pensó; pero Laura estaba casada, o al menos convivía con alguien. Igual ya es tarde averiguare esta noche y ya veré.
A las 23 hs llegaron a Azotea Bar y  después de un momento; desaprecio el ruido las voces, la música, el bullicio y las personas. Parecía  que quedaron ellos dos solos.
Lo importante era que Germán comprobó que Laura estaba sola, se había separado.
 Ambos comenzaron el ritual amoroso, de una manera mágica. Hacían las compras juntos y casi estaban todo el día juntos. Salvo instantes en que Germán se iba a ver a algún cliente o Laura se iba a dar clases al club. El martes a la noche compartieron la cena y luego miraron unos minutos de tv , en la tv no paraban de hablar de la nueva enfermedad que nació en China. Hicieron planes para el viernes ese viernes…

Pero el jueves se anuncio una cuarentena sanitaria estricta, porque la pandemia había llegado.
Así pasaban el tiempo ambos, extrañándose a rabiar .Y solo separadados por 200mts y el sentido de deber cívico o miedo de Germán…
Pasaron los primeros 30 días, los 60 días donde solo se veían al ir a hacer las compras.
Pero pronto comenzaron a usar el servicio de entregas del mercado. Así que también esos encuentros eran escasos… 

Laura llamo a Germán pidiéndole que pasaran la cuarentena juntos. Pero Germán se negó muy cortésmente:
“No corazón tenemos que cuidarnos, esto es grave, cuando termine esto vamos a recupera nuestro tiempo”
A Laura le supo a poco la explicación pero no le quedaba más remedio. Ya había intentado de todo. Eso la puso meditativa, nostálgica y meditativa.
El timbre de la puerta sonó, y Germán atendió pero no abrió la puerta, era el chico del súper, quien le traía su encargo. Germán le pidió que lo deje ahí sobre el suelo. El chico hizo lo que le pidió Germán y se fue. Germán se puso el cubrebocas y entro el pedido. A la hora de almorzar prendió la Tv y como todos los días puso el noticiero. La noticias solo hablaban de la pandemia de los muertos, de que debían de cuidarse.
—Es importante quedarse en casa. —decía la periodista mientras repetía la cifra de contagiados.  Germán comió un sándwich, sus hábitos  alimenticios no eran buenos últimamente. Era raro el día que cocinaba casi tanto como el día que hacía ejercicios. Su rutina se había limitado a levantarse tarde, lo más temprano era a las 11hs. Revisaba su email, se serbia un café y prendía la Tv:
—En el día de hoy las cifras de contagiados en EE.UU ascienden a”…”, en Brasil ya superan los “…”. Quédate en casa mantené la distancia social. —Era todos los días las mismas frases a veces más a veces menos. Pero Germán las oía casi religiosamente, acompañado de la misma rutina que todo combinado era un ritual. Solo las largas charlas telefónicas con Laura le arrancaban una sonrisa y alguna carcajada. Pero siempre se terminaba con la insistencia de Laura para que se juntasen a pasar el aislamiento.
Pero Germano no estaba dispuesto a enfermarse justo ahora que su vida había cobrado algún sentido o enfermar a Laura. Así que Germán cumplía estrictamente el aislamiento, se aferraba al término de esta pesadilla para recuperar el tiempo perdido con Laura.

Germán junto las cosas de la mesa y se cambio para realizar algo que se había propuesto el día anterior, una limpieza total y profunda. Había escuchado en la Tv, lo importante de desinfectar los lugares para impedir la proliferación del virus. Por lo tanto tomo un balde lo lleno hasta la mitad de agua y luego vertió parte de los productos de limpieza que el muchacho del mercado le había traído. Era una ardua tarea la que se propuso, pero con la compañía de la voz del periodista del noticiero. Empezó a limpiar y repasar cada mueble y rincón. Una hs después se sintió algo cansado y decidió prepararse un té para tomarse un descanso. El teléfono sonó  era Laura:
— ¿Qué haces?
“Estoy por tomar un té, estoy limpiando, desinfectando, tomando recaudos…
—Recaudos de ¿Qué?
“Por la pandemia, hay que desinfectar y cuidarse” — por un instante hubo silencio, Laura no respondió, pero cuando lo hizo dijo:
—Yo soy muy buena en eso la limpieza, puedo ir y darte una mano, o dos y también todo mi cuerpo, podemos aislarnos juntos. —esta vez el silencio fue de Germán.
—Estas ahí , Germán, Germán..
 “Si, si estoy acá, tu propuesta es tentadora, pe…
—Dale entonces estoy ahí en un santiamén, me visto para que me desvistas, y ahí voy.
“Para, para Lau , no , no mejor no Lau.. Nos tenemos que cuidar esto es serio. Yo no quiero que te pase algo por mi culpa o que yo me enferme justo ahora que te encontré.
—Primero eso que me encontraste, si alguien encontró a alguien fui yo. Dale, nadie se va a dar cuenta que dos vecinos se unen en una casa, no hay nadie en la calle, me siento sola.
“Mira tengo una mejor propuesta dame una, solo te pido una semana y vivimos juntos. ¿Dale?.
—Hay Germán ya pasaron 3 meses de lo que será unos 30 días, yo no estoy hecha para estar sola, te necesito. —Silencio…
—Solo una semana porque si no me voy a casa de mi hermana.
“Pero tu hermana tiene hijos vas a exponer a tus sobrinos vos…sa..
—Mi hermana es medica Germán ella me pidió que fuera no seas tan paranoico, te espero una semana, una.
Laura cortó la comunicación.
 Germán tomaba el té, sentado en el comedor. Casi vomita lo que tomaba pues empezó a toser. Se limpio el pecho y la falda con el repasador y sintió que le faltaba el aire. Se levanto para intentar abrir las ventanas y poder asirse de una bocanada de aire. Pero sobre se levanto sintió como todo le daba vuelta agarro el celular y marco la emergencia, luego todo se oscureció.
Poco a poco recupero el conocimiento y vio sentado a un medico en el sillón de su casa.
Doctor hola, ya estoy mejor.”
—Tranquilo Germán..Ya están aquí. —Se escucho un golpe fuerte, y se acercaron dos personas, Germán se desvaneció otra vez.

jueves, 6 de agosto de 2020

Cubrebocas , cuentos de suspenso cortos

Primera parte   

Cuento de Suspenso corto
Caro y Nacho estaban felices habían podido comprar un departamento a muy buen precio, gracias a contactos de contactos conocieron a una señora que decidió vender su departamento en Caballito con todo lo que tenía adentro. La intención de la Sra. a quien tuvieron oportunidad de conocer era irse a vivir a una comunidad para la tercera edad, que estaba en las sierras de Córdoba y estaba al resguardo de unas monjas. Caro y Nacho tuvieron la oportunidad de conocer a la Sra. Nora y la vieron en dos oportunidades, cuando les mostró el departamento un semipiso con un balcón terraza 3 habitaciones y una de servicio, bien amoblado; luego la vieron cuando firmaron los papeles de compra y quedaron en verse para un último encuentro en el momento de firma de escritura de propiedad.

La Sra. Nora Riglos no se llevó nada solo la ropa y se ve que algunas cosas muy personales. Pero en febrero cuando llegaron Nacho y Caro todo estaba ahí como la primera vez que fueron. En verdad a ellos les venían muy bien los muebles y los electrodomésticos (aunque antiguos algunos en buen estado y funcionando) Para juntar el dinero de la compra, no les alcanzó con los ahorros entonces vendieron los muebles y todo lo que pudieron del monoambiente que alquilaban, vendieron sus autos, el auto de la madre de Caro que estaba jubilada, pidieron un préstamo y los padres de Nacho que eran bastante tacaños esta vez les dieron buena cantidad de sus ahorros. La Sra. Riglos pidió un tercio del valor de mercado y se los redujo incluso un 10% menos así que fue un excelente negocio. Si no hubiera tenido la edad que tenía cualquiera hubiera supuesto que estaba escapando de algo, o de alguien. Pero era una señora como de 70 años bien llevados, y coqueta.

Ingresaron al departamento solo con el colchón algunos enceres de cocina, computadoras celulares, ropa y calzado, y sus dos bicicletas (algo que agradecerían más adelante). Cuando vieron las habitaciones notaron cosas que antes no, por ejemplo, que en una de ellas había cosas de un adolescente y había quedado como intacta a principios de siglo o finales de los 90’ había posters pegados. Y un radio grabador para pasar cintas magnéticas y una computadora muy vieja. Pero recorrían la casa y encontraban más cosas, que si bien sabían lo que eran y como usarlas hacía mucho tiempo que no veían; de hecho, en uno de los pasillos que conectaba el living con las habitaciones había un teléfono con un contestador automático con cinta. El primer día se ocuparon de ver la casa y como Nora les había prometido todo se los dejaba conectado y confiaba en que ellos con el contrato de venta solo cambiaran la titularidad de los servicios, de gas, luz, agua, electricidad, teléfono y naturalmente todos los impuestos y expensas. La señora cumplió todo lo pautado, y dejó la casa impecable. Un sueño qué más se podía pedir, conexión a red de datos porque Nora no lo usaba o al menos eso parecía.

Nora les había dejado el único aparato más moderno de la casa un tv con pantalla plana así que con eso más la conexión de red de sus celulares y computadoras por el momento estaban en el paraíso.
Nacho trabajaba en la aduana en la administración pública y Caro era gerente de una tienda de ropa en un shopping del centro de la ciudad. Lo próximo en la agenda era empezar el tratamiento de fertilidad por la obra social. En definitiva, planes tenían. Iban a organizar una reunión con sus amigos, pero el trabajo de Nacho lo pospuso porque tuvo que viajar dos fines de semana seguidos a Rosario y uno a Chaco; eso en principio puso de mal humor a Caro, pero se le pasó enseguida con unos regalitos que le trajo su compañero de vida.

 Entre idas y vueltas la vida pasó y fueron arreglando el tema de cables y se sorprendieron de que algunos aparatos que hasta parecían obsoletos funcionaran. En la Tv se hablaba de una nueva pandemia, la madre de Caro que era enfermera le dijo que no se preocupara. Revisaron decidieron que iban a pintar el cuarto ese que parecía acondicionado para un adolescente, por respeto pusieron las cosas en unas cajas y como no decidieron muy bien qué hacer con las cosas las pusieron en la pequeña habitación de servicio.
Ya era el 10 de marzo de 2020 y el tema de la pandemia era de cobertura mediática, sin embargo, los dos no tenían mucho tiempo de pensar en eso. Seguían con sus actividades, yendo al gimnasio, al trabajo, comenzando de nuevo la cursada para rendir las últimas materias de economía una, y haciendo un máster en política exterior el otro

Viernes 13


El viernes 13 de marzo llegó Nacho muy enojado pues según le conto a Caro, todas las mujeres de la oficina comenzaron a reclamar la licencia porque como no iban a empezar las clases no tenían con quien dejar los pibes. Como siempre una excusa para no ir a trabajar, le dijo a su mujer, que lo miró no entendiendo muy bien lo que pasaba y se lo hizo saber. Entonces Nacho le explicó con bronca que las grandes feministas pedían las licencias pero que sus maridos también (que él se había enterado por gente que conocía en la AFIP y tenía a las esposas trabajando en aduana) y como no se cruzaban los datos los dos iban a estar en la casa rascándose a dos manos…según le explicó si son feministas a los pibes bien los pueden cuidar los padres pero no, nos recargan de laburo a nosotros. Le decía que era fácil cruzar los datos, pero obvio no lo hicieron. Caro cambio de tema y le dijo que viendo el muestrario de pinturas y pensando el uso que le iban a dar a la habitación y hasta que la pudieran modernizar lo que convenía era un color lavanda, Nacho la miró y le dijo un color pino mejor, su esposa lo miró sin entender y él la besó solo para hacerle entender que era una broma

Pasaron el fin de semana entre lijar paredes y remover pintura del placard empotrado, de ahí se cayó una caja con fotos viejas de la familia de la Sra. Nora. Caro guardó la caja con las otras cajas en el cuarto de servicio. Ese fin de semana a la tarde del domingo se prometieron que el próximo fin de semana limpiaban la casa e invitaban a los chicos a conocer la casa; es más el viernes venían los amigos y el domingo la familia según los planes.
Claro que cuando llegó el tan ansiado fin de semana los planes no se pudieron llevar a cabo. Resulto ser que en el país comenzaba una cuarentena de 15 días a partir del 20 de marzo.
2
La pareja lo tomó bien ya que para arreglar las cosas de la casa no tendrían que tomarse la semana de vacaciones, si bien en el puesto que tenía Nacho en su trabajo podía hacer trabajo desde la casa aún no le habían asignado ninguna tarea específica. Así que hicieron lo que todo el mundo, compras para pasar 15 días adentro de la casa, aunque el decreto presidencial decía que se podría ir y estarían abiertos los comercios de cercanía.
Decidieron que lo primero que harían sería continuar con lo del fin de semana anterior pintura y modificación del placard empotrado en la pared. Cuando paraban miraban sus teléfonos móviles y sus computadoras donde todo y todos hablaban de la pandemia. Decidieron que lo mejor sería seguir modificando la casa y no engancharse en eso.

Finalmente, el día que volvieron a extender la cuarentena, se comunicaron del trabajo de Caro para decirle que por ahora mantendría su sueldo íntegro.  Eso le dio alivio, pero saber que su trabajo peligraba hacía que la mujer se sienta incomoda e insegura de su futuro.

Hablando con sus amigas le dijeron que se distraiga y ya que estaba prohibido hacer todo tipo de actividad no tipificada como esencial o exceptuada, que aprovechara a explorar lo que tenía en esa casa. El consejo de sus amigas le vino como anillo al dedo ya que por el momento la plataforma de la facultad estaba fuera de servicio y ni siquiera podía estudiar. A Nacho lo llamaron de la oficina para que vaya a trabajar, solo él y un par más de trabajadores y como estaba bastante cansado de no poder salir dijo que sí.
Caro decidió explorar lo que había en una de las cajas con papeles que habían sacado de la habitación recién pintada. La caja contenía cartas, sí cartas, algo increíble y al mirar las fechas eran de 1982 con sello del ejército argentino; le pareció raro que la dueña de casa no se las hubiese llevado, al principio profanar esos recuerdos le parecía algo malo, pero en definitiva no le hacía mal a nadie y se propuso que no bien termine la cuarentena buscaría la forma de enviar las cartas a su dueña. Al abrir las cartas eran de lo que ellas intuían, sí ellas porque Caro no pudo con su genio y compartía por chat lo que encontró con sus amigas, eran cartas desde Malvinas leyendo se dio cuenta que habían sido del hijo de la Sra. Nora entre las amigas dedujeron que él había sido oficial en de carrera en la guerra y que tal vez tuvo que ver con la dictadura (algo que finalmente descartaron, cuando leyeron que fue estaqueado por defender de la tortura a los soldados conscriptos).